martes, 1 de enero de 2013

Resistencia al cambio

Dicen que las personas se resisten al cambio. Yo no estoy totalmente de acuerdo con eso. Más bien las personas se resisten a esforzarse para conseguir el cambio.

Veamos: podríamos conseguir un cambio muy positivo para la sociedad. Si todos juntos luchásemos por lo que es de justicia conseguiríamos mejorar las vidas de la mayoría, y sin embargo no lo hacemos. ¿Por qué? Porque es costoso, hay que luchar, implicarse, protestar, organizarse, invertir esfuerzo y energía...

Sin embargo, cada día asistimos a cambios contra los que no nos rebelamos en absoluto: cada vez más precariedad laboral, más familias bajo el umbral de la pobreza, más gente rebuscando comida en los contenedores de basura, más desahuciados sin techo por leyes hipotecarias injustas... ¿nos resistimos a ese cambio tan negativo? No. ¿Por qué? Por dos razones fundamentales: primero porque es un cambio muy gradual. Los de arriba no nos han empobrecido de golpe, sino que están haciéndolo poco a poco, para que nos habituemos (y lo peor es que nos gusta habituarnos). Segundo (lo mejor de todo) porque para que este cambio nefasto se lleve a cabo nosotros no tenemos que poner de nuestra parte, no debemos hacer nada, tan sólo dejar hacer a los de arriba e ir cada uno a su bola (que es lo que nos mola). Hecho. Este cambio sí que será todo un éxito. ¡Somos tan predecibles y tan fáciles de manejar!

"Todo lo que hay que conseguir para que triunfe la maldad es que los hombres buenos no hagan nada". Seguid sin hacer nada entonces, ciudadanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.