miércoles, 23 de enero de 2013

El estado de su bienestar

Ayer me dijo un amigo: "¡cómo nos han engañado con eso del estado del bienestar, cuando en realidad se trataba del estado de su bienestar!"

Lo dijo con un ánimo resignado, como queriendo significar que aquello que nos creíamos que era la democracia en realidad nunca había sido, y las cosas en realidad eran (son y tienen que ser) como son ahora, porque no hay más remedio. Algo así como que hemos vivido en un sueño del que ahora nos toca despertar.

Sí, el estado del bienestar lo estamos perdiendo, sin duda.  Y no va a volver por sí solo. Pero yo me pregunto: ¿es que el estado del bienestar nos lo tienen que dar hecho sí o sí? ¿En caso de que otros no nos traigan el estado del bienestar, la sociedad no es nadie para luchar por él?

Tenemos una pésima educación política. Somos una cuidadanía poco comprometida. No nos implicamos en nada, no luchamos por nada, no hacemos presión para que las cosas se hagan (y se pueden hacer) de otra forma. ¿Acaso esperamos que los que, dicen, nos representan luchen y defiendan aquello que nosotros mismos no defendemos? Esto no funciona así, ellos simplemente se aprovechan de nuestra desidia para gobernar en nuestra contra.

Nos han adormecido, nos han entontecido, nos han quitado las ganas... Vivimos en la idea del "no podemos hacer nada, porque ¿qué vamos a hacer?". Y nos encontramos muy cómodos en esa posición pasiva. Mejor aguantar el chaparrón aquí quieto que luchar contra los elementos.

Es evidente que a nivel individual no se puede hacer nada, pero ahora más que nunca la sociedad debería implicarse en política, articularse, organizarse, buscar apoyos y hacer presión. Si uno no lucha, no puede ganar. Lloramos por un estado del bienestar que nosotros mismos estamos dejando escapar.

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