lunes, 7 de enero de 2013

Paradojas

Dicen los entendidos que la actual crisis económica y financiera arroja cifras iguales o peores que las del famoso Crack del 29. Sin embargo, se da la paradoja de que en aquel entonces eran los ricos los que se lanzaban al vacío por las ventanas de sus altos edificios de oficinas, mientras que hoy son los pobres quienes se prenden fuego, se ahorcan o se dan un tiro en la sien por no estar dispuestos a seguir soportando una vida aún más miserable, por perder empleo, techo, derecho a la sanidad. familia, relaciones...

Y es que ahora las crisis económicas son cíclicas, y un excelente momento para recortar gastos y aumentar beneficios. Conviene pues, a algunos, que haya de estas crisis.

También en la crisis del 29 se dio la paradoja de que un economista afín a la ideología de la derecha propuso gravar a las grandes fortunas con impuestos del 90%. Keynes aplicó el sentido común: sacar el dinero de donde lo hay. Las grandes fortunas aceptaron la traumática medicina para su mal, pues comprendieron que no había otra para salir del escollo.

En cambio hoy, un gobierno que se llama a sí mismo de izquierdas hace algo parecido a lo que propuso Keynes. Francia pretende gravar las grandes fortunas con un impuesto del 75%. Ésta es la razón para que los Gérard Depardieu renuncien a la nacionalidad francesa y abracen la nacionalidad rusa, pues en aquel país de Europa Oriental pagan sólo un 13%. También encuentro paradójíco, por cierto, que sea precisamente Rusia, que fuera por tantas décadas el gran bastión del comunismo, la que acoge ahora a estos adinerados nuevos cuidadanos.

Pero hay otra paradoja: si miramos hacia los orígenes de esta crisis, la especulación sin medida es una de sus principales causas. El trabajador de clase media-baja o baja, poco dinero tiene para especular, mientras que las grandes fortunas, como las de Monsieur Depardieu, han podido dedicar ingentes cantidades a inversiones especulativas. Desconozco si es el caso concreto del amigo Gérard, no sé nada de sus cuentas, pero la paradoja está en que, visto así, las pequeñísimas economías familiares poco han podido colaborar en la gestación de esta crisis, mientras que los grandes adinerados tenían dinero de sobra para especular y alimentar el desastre económico que al final se ha desatado. Precisamente estas grandes fortunas son las que más facilidad tienen ahora para evadir impuestos. Si no quieren pagar acá, se van sin problemas acullá, donde los impuestos son mucho más bajos. Si cunde el ejemplo, y los que tienen el dinero optan todos por desertar, al final, paradójicamente, no habrá más remedio que hacer pagar todas las consecuencias de la crisis a quienes que no tuvieron capacidad para generarla.

De una u otra forma, los grandes culpables de esta debacle saldrán de rositas. Mientras que los grandes perjudicados serán, además, los más castigados por las medidas de contención. ¿No os parece bastante injusto? ¿Es que no habría que hacer algo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.